La figura de Pedro J. Rubio

— Catalán de nacimiento y oscense de adopción, nació el 25 de julio de 1921 en Lérida. Durante el curso 1937-38 cursó y aprobó los estudios de Practicante en la Universidad de Barcelona.

De los primeros estudios de Medicina se proyectó después hacia una actividad bancaria en la que trabajó varios años hasta sedimentarse en el terreno educativo.

Se hizo Maestro Nacional en la década de los 50, en un Plan de muchas metodologías y poca didáctica. Hizo prácticas en las escuelas de La Bordeta y en la Escuela Aneja de Lérida.

En las Universidades de Madrid y Barcelona se licenció en Filosofía y Letras (Sección de Pedagogía ).

— El 5 de septiembre de 1953 fue nombrado propietario de la escuela unitaria de Baldellou, en unos años en los que el agua había que irla a buscar muy lejos y las condiciones sanitarias de los pueblos eran distintas a las actuales.

Dividió la escuela en tres secciones correspondientes a los períodos:
Perfeccionamiento
Elemental segundo
Elemental primero: con un año de escolaridad y recién ingresados

Consideraba que no podía haber reglas rígidas en una unitaria, programó un plan cíclico para los períodos Elemental 2 y Perfeccionamiento, y más flexible entre éste y el Elemental 1, tomando como base los Cuestionarios Nacionales ( de 6 cursos en los períodos obligatorios ) y sin descuidar la globalización.

La labor de la escuela se reflejaba en el cuaderno particular de cada alumno/a. Ponía deberes todos los días “ aunque de buena gana hubiera perdonado de esta obligación a los más pequeños, pero sabía que esto iba a molestar extraordinariamente a los padres “.

Creía que una enseñanza individualizada exige una gran cantidad y variedad de material variable que estaba fuera del alcance de la escasa dotación de esos tiempos. Trataba de diagnosticar las dificultades de cada alumno/a mediante la observación directa del trabajo escolar porque “es tan importante corregir debidamente los ejercicios de los alumnos como la misma preparación de lecciones”. Usaba la enciclopedia y organizó la biblioteca parroquial en la que programó media hora de trabajo autónomo.

Supo ganarse el aprecio de los padres por rechazar el anticuado procedimiento de los castigos corporales favoreciendo la entrevista a solas con los niños mayores razonando sus faltas.

El 28 de febrero de 1955 la Junta Municipal de Educación de Baldellou le felicita públicamente por su labor al frente de la escuela. Para él “ el maestro no es de una escuela, sino del pueblo “.

— Del 13 al 17 de diciembre de 1954 participa en la Escuela de Magisterio de Lérida en un curso de ampliación pedagógica en cuyo programa figuran: los test y su aplicación; el método onomatopéyico de alfabetización; pruebas objetivas; extensión cultural; iniciación profesional; etc.

Obtuvo permiso oficial para la preparación de oposiciones de inspectores de Educación Básica, sacando el cuarto puesto de la promoción de 1955.

Es nombrado inspector-jefe de Enseñanza Primaria en Huesca, cargo en el que cesa el 31 de octubre de 1960.

El 22 de febrero de 1974 el Instituto Nacional de Previsión le concede Premio Nacional por su apoyo y entusiasmo a la Obra de Mutualidades y Cotos Escolares que patrocina.

Le gustaba la enseñanza y no quería perder el contacto con los alumnos. Por eso, no debe extrañar que durante bastantes años explicara Filosofía en el colegio de Santa Ana, diera clases de Inglés gratis en el colegio Sancho Ramírez y mantuviera una academia para preparar oposiciones con don Jesús Mínguez, en la que obtuvieron estupendos resultados.

El 29 de septiembre de 1980 cesa en el cargo de inspector-secretario de la Inspección Provincial de Educación Básica de Huesca y ese mismo día se le vuelve a nombrar inspector-jefe.

En sus funciones inspectoras era detallista con profesores y alumnos. De los profesores tenía en cuenta lecturas, intereses, inquietudes, personalidad, problemas, preparación y desarrollo del trabajo en las distintas áreas. Fue un hombre humano que ponía el mayor empeño para solucionar los problemas personales que le planteaban.

Se ganó fama de técnico. Le entusiasmaban la Matemáticas moderna, compraba los últimos libros para estar al día.

Como inspector le tocó vivir un cuarto de siglo de período autoritario con apertura final democrática. Se esforzó por dar una imagen más tolerante que la correspondiente a su época, tratando de evolucionar mentalmente hacia planteamientos cada vez más progresistas.

El 8 de junio de 1982 falleció a los sesenta años de edad. Su funeral fue una gran manifestación de duelo. En un estudio que hizo sobre    «Séneca, filósofo y educador « decía: “ Finalmente, sólo en el desprecio a la muerte adquiere el vivir toda su plenitud. El hombre que ha superado este temor está muy por encima del capricho de los demás y de la inestabilidad de las cosas. En cierto modo participa ya de la olímpica paz de los dioses “.